Por Qué Fracasó la República ¿Cuáles fueron las razones de este estrepitoso fracaso? La República fracasó porque fracasaron los mismos republicanos que la sustentaban. La guerra civil fue más una consecuencia que causa de este fracaso.

José Luis Mínguez-Goyanes
17 de julio de 2006

http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=10489

Ahora que están teniendo lugar las conmemoraciones del 75 aniversario de la proclamación de la II República española, no está de más preguntarse por las razones de su fracaso.

Las celebraciones, financiadas muchas veces con dinero público, se centran en la fiesta del 14 de abril de 1931. Es decir en la ilusión que provocó en muchos la llegada del nuevo régimen republicano. No hay que ser un aguafiestas para ver que el jolgorio del 14 de abril terminó pronto. En seguida llegó la realidad de una España atrasada e intolerante y desgraciadamente, al final, el fracaso de la viabilidad del régimen republicano. Todo ello en poco más de cinco años.

¿Cuáles fueron las razones de este estrepitoso fracaso? La República fracasó porque fracasaron los mismos republicanos que la sustentaban. La guerra civil fue más una consecuencia que causa de este fracaso.

Aunque es cierto que hay una serie de causas externas, como la mala coyuntura económica a nivel mundial y el auge de los totalitarismos en Europa, estas razones seguramente no hubieran podido por si solas hacer fracasar a la República.

La República llegó con una aureola de un optimismo ilusorio, que hizo creer a muchos que el mero cambio de régimen iba a arreglar los grandes problemas que tenía España entonces planteados: paro, miseria, atraso económico, la cuestión regional, etc. Esperanzas que se vieron pronto defraudadas.

A ello hay que añadir que la nueva Constitución republicana de 1931 no era una constitución de concordia sino de revancha. La República nacía así del peor modo posible, con un revanchismo que en vez de sumar restaba apoyos.

Tampoco fue una causa menor la torpe política religiosa de la República, que provocó agravios innecesarios entre los católicos. Así se privó la República del sostén de la derecha católica, que pudo haber constituido un apoyo importante para el nuevo régimen.

Por si fuera poco no triunfaron las imprescindibles reformas sociales que hubiera asentado a la República, ni las fuerzas republicanas hicieron un esfuerzo por convencer a las clases más pudientes de la necesidad urgente de estas reformas.

Este sentimiento de fracaso fue muy temprano entre los mismos republicanos. Ello explica la radicalización de los partidos de izquierda y derecha, radicalización que tanto contribuyó al desgaste final de la República. No había lugar para el centro político, ni lugar para la moderación.

¿Qué lecciones se pueden sacar del fracaso de la segunda República española? A mi juicio dos muy importantes, que tienen relevancia en los momentos actuales. Una, que el espíritu de revancha es mal consejero cuando se trata del negocio público, y la otra, no menos importante, es que cualquier experiencia de un cambio político de envergadura tiene que hacerse con el mayor consenso posible. Lo contrario es augurio de fracaso y de ello tenemos sobrados ejemplos en nuestra historia contemporánea.

José Luis Mínguez-Goyanes,
Es Doctor en Historia y Director del Archivo de la Universidad de La Coruña.